Justificación / Fundamentación.

Actualmente, en el ámbito educativo se le da más importancia a que un niño/a obtenga buenos resultados académicos, al equilibrio ente este aspecto y una educación basada en valores. No se suele tener en cuenta que su desarrollo integral no solo está basado en los conocimientos sino también en la adquisición de una serie de habilidades entre las cuales se encuentran las habilidades sociales. Por ello, nosotras con este proyecto hemos decidido incidir en este aspecto y otorgar la importancia que se merece al currículo oculto. Meditamos que deberíamos incidir en este concepto y la importancia de trabajar el ámbito emocional, no solo dentro de la escuela sino también dentro de su entorno social más cercano (familia, amigos, conocidos). Al tratarse de un tema importante y poco trabajado y desarrollado a lo largo de la vida, hemos decidido realizar un proyecto que lleve a cabo el trabajo de este aspecto. Es importante que aunque no se trabaje a lo largo de la vida tengan una mínima base y formación sobre el tema. Para ello debemos tener en cuenta la educación emocional, que es una innovación educativa que responde a necesidades sociales no atendidas en las materias académicas ordinarias, cuyo objetivo es el desarrollo de competencias emocionales, como son la conciencia emocional, la regulación emocional, la autogestión, la inteligencia interpersonal y las habilidades de vida y bienestar (habilidades sociales). La educación emocional, se justifica en las necesidades sociales, la finalidad es el desarrollo de competencias emocionales que contribuyan a un mejor bienestar personal y social. La educación emocional, es un factor esencial para la prevención y el desarrollo personal y social que se pone en práctica con el fin de evitar comportamientos y actitudes negativas como la baja autoestima, depresión, estrés, violencia… Se puede afirmar que muchos de los problemas que afectan a la sociedad actual, tienen un fondo emocional y que se requieren cambios en la respuesta emocional que damos a los acontecimientos para prevenir los comportamientos negativos. Una respuesta a esta problemática puede ser la educación emocional. La educación emocional, está entre otros factores, formada por la inteligencia emocional. Los antecedentes de la inteligencia emocional, tienen que rastrearse en las obras que se ocupan de la inteligencia y de la emoción. Concretamente,  los antecedentes centrados en la emoción que son los que más interés tienen en este proyecto provienen de enfoques centrados en las emociones. Particularmente la psicología humanista, con Gordon Allport, Abraham Maslow y Carl Rogers, que a partir de mediados del siglo XX ponen un énfasis especial en la emoción. Este enfoque defiende que cada persona tiene la necesidad de sentirse bien consigo misma, experimentar las propias, crecer emocionalmente. Cuando se ponen barreras a este objetivo básico, pueden derivarse comportamientos negativos o desórdenes afectivos.

 

En 1986, W.L. Payne presentó un trabajo* en el cual plantea el eterno problema entre emoción y razón. Propone integrar emoción e inteligencia de tal forma que en las escuelas se enseñen respuestas emocionales a los niños/as. En este sentido, podemos afirmar que la inteligencia emocional ya en sus inicios manifestó una vocación educativa.  Pero el interés por la inteligencia emocional, se inició con dos artículos en revistas, de los cuales el segundo tuvo mayor resonancia cuyo título fue “Emotional Intelligence” (Salovey  y Mayer, 1990). Pero fue el libro “Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman (1995), el que difundió este concepto de forma espectacular, en el cual reconoce que se basa en el trabajo de Salovey y Mayer (1990). Goleman contrasta la inteligencia emocional con la inteligencia general, llegando a afirmar que la primera puede ser tan poderosa o más que la segunda y que las competencias emocionales se pueden aprender, poro que todas las personas pueden ser inteligentes emocionales y ser felices. Goleman considera que la inteligencia emocional está dividida en cinco etapas las cuales son: 1. Conocer las propias emociones. 1. Manejar las emociones y los sentimientos. 2. Motivarse a sí mismo. 3. Reconocer las emociones de los demás. 4. Establecer relaciones. Dentro de la inteligencia emocional es importante tener en cuenta la expresión y defensa de las propias ideas, sentimientos y pensamientos; las formas de expresión ante la sociedad, los problemas que provocan el déficit de los conocimientos relacionados. Esta última, es la menos trabajada a lo largo de nuestras vidas, y por ello el equipo ha decidido incidir en este aspecto. Se entiende por inteligencia emocional el conjunto de capacidades, competencias y habilidades no cognitivas que nos permiten identificar, entender y manejar las emociones correctamente con el fin de conseguir relaciones sociales satisfactorias. Por ello la inteligencia emocional es un tema que nos resulta muy interesante a trabajar dentro de la escuela y que es importante trabajarlo en la infancia. Esto no quiere decir que si no se desarrolla correctamente este aspecto de las habilidades sociales en la infancia no se puedan adquirir a lo largo de la vida, a diferencia de la adquisición de conceptos y todo aquello que tenga que ver con el aspecto más académico, la plasticidad del cerebro no influye en esto, ya que se trata de recursos sociales que se pueden modificar y mejorar a lo largo de toda nuestra vida La inteligencia emocional es la clave de la auto aceptación y de un desarrollo pisco-evolutivo adecuado, por lo que la inteligencia emocional debe estar integrada en el desarrollo psicológico del niño/a. Esta, está basada en el conocimiento y aceptación de las emociones en el individuo para una correcta expresión y reconocimiento de las de los demás posteriormente. Debido a que se centra en las emociones haremos una breve explicación de lo que son y su diferencia con los sentimientos ya que en primera instancia pueden ser confundidos. Entendemos como emociones a los estados afectivos innatos y automáticos que se experimentan a través de cambios fisiológicos, cognitivos y conductuales.

 

Sirven para adaptarnos al entorno que nos rodea. Por otro lado los sentimientos son la toma de conciencia de las emociones que experimentamos. Sirven para expresar, de forma más racional nuestro estado anímico. Que el niño/a conozca sus emociones desde los primeros años de vida,  le ofrecerá una oportunidad para conocerse a sí mismo y expresarse. Gracias a esto el niño/a será capaz de guiar sus sentimientos y emociones con la finalidad de conseguir un desarrollo integral en todos sus ámbitos. Se ha tenido la suerte que durante el período de puesta en práctica de nuestro proyecto, en la escuela en concreto en el cual se va a dar,  las emociones están siendo trabajadas por parte del equipo educativo que lo forma, mediante cuentos, actividades, canciones, teatros…. Como acabamos de decir, el ser este tema el de la escuela nos vino muy bien para comenzar a trabajar a partir de la base que tenían y que tanto en la escuela como en casa habían trabajado. Por todo ello, hemos decidido centrar el proyecto y trabajar con los niños/as del nivel de 2-3 años, ya que a esta edad los niños/as tienen unas características pisco-evolutivas más desarrolladas y son capaces de llevar a cabo un mayor número de actividades con las que poder desarrollar la inteligencia emocional de forma más específica, ya que se puede trabajar a partir de diversas actividades. Con este proyecto queremos aportar como beneficio a pequeña escala en la sociedad, que lo que el niño conozca sobre inteligencia emocional repercuta de forma directa en su entorno cercano por lo que repercute en la sociedad en general.

 

Según Abraham Maslow, un psicólogo humanista, nuestras acciones están motivadas para cubrir ciertas necesidades, al igual que en edades adultas, en la infancia también se presentan una serie de necesidades que deben ser cubiertas. Cuando estas necesidades son cubiertas adecuadamente, niños y niñas experimentan un conjunto de progresos evolutivos que favorecen el progreso desde una dependencia inicial hasta una progresiva autonomía en todos los ámbitos incluido el socio-cultural.

 

Es observable a los ojos de toda la sociedad que existe un déficit emocional en el sistema educativo actual al carecer de una formación adecuada al tema. Tras una búsqueda de contenido emocional en los elementos que componen el currículo de Educación Infantil, hemos podido comprobar que no se trabajan de forma concreta las emociones. Por lo que se deduce que una necesidad fundamental es la formación en la inteligencia emocional. Este concepto está considerado como una innovación educativa que responde a necesidades sociales no atendidas en las materias académicas ordinarias. Se fundamenta en la educación de valores en torno a la sociedad, realizando acciones beneficiosas tanto para ellos como para la sociedad que les rodea. Debido a esto el equipo ha decido central el proyecto en la inteligencia emocional. Este trabajo con los niños y niñas contribuirá a la correcta interacción y al bienestar personal, favoreciendo la mejora de la calidad de las relaciones sociales. Por tanto, la educación emocional es una herramienta clave en la formación de actitudes sociales que constituyen la base de una aceptación y un respeto hacia sí mismo y hacia las personas que les rodean, garantizando una interrelación adecuada con el entorno. Si este proceso educativo se efectúa desde edades tempranas, dentro de la Escuela Infantil, se contribuirá a la interiorización de comportamientos que complementen a lo anteriormente dicho.

 

3.3. Filosofía que justifica la intervención. La justificación desde el ámbito pedagógico por la cual hemos decidido centrar nuestro proyecto en la inteligencia emocional se basa en varios aspectos, mediante los cuales, vamos a evidenciar la importancia de la intervención profesional en el ámbito educativo para el desarrollo de la inteligencia emocional. Esta información la aportan diversas informaciones de autores que ofrecen teorías sobre el desarrollo socioafectivo, elemento imprescindible para enseñar cualquier conocimiento en la infancia, así como de la habilidades sociales incluidas dentro de las inteligencia emocional. A lo largo de nuestra historia, muchos importantes autores, pedagogos  y psicólogos, han tenido presente y han dado una gran importancia al ámbito socioafectivo para el buen desarrollo integral del niño/a, es decir, el desarrollo en todos los ámbitos. De esta forma el desarrollo socio afectivo funciona como base para la adquisición de una adecuada inteligencia emocional, debido a que mediante el desarrollo socioafectivo, el niño/a se siente seguro y querido dentro del entorno social que le rodea, por lo cual su autoestima y auto concepto crecen lo cual favorece el reconocimiento de sus emociones, sentimientos e ideas. Entre estos autores encontramos a personalidades dentro del mundo de la educación como Spitz, Wallon, Freud, Bandura y Bronfenbrenner entre otros.

 Spitz desarrolló una teoría en la cual se basó en la actitud del niño/a con su madre durante su desarrollo, es decir, en la relación afectiva que se va produciendo debido al vínculo de apego. La idea principal de su teoría es que el niño/a pasa de un estado global de indiferencia (procesos fisiológicos) a prestar atención al entorno que le rodea (procesos perceptivos), y de ahí a las llamadas relaciones objetales (procesos afectivos). Según el último tipo de procesos, podemos dividir la teoría en tres fases: estadio preobjetal, estadio del objeto precursor y el estadio objetal.

 Wallon la idea principal de su teoría llamada la teoría bisocial es que el desarrollo socio afectivo surge en un contexto orgánico- social, esto es basado en aspectos orgánicos como  el movimiento o el tono muscular. Debido a esto, el contacto con la persona de apego siempre va relacionado con las primeras reacciones afectivas, lo cual influye en el comportamiento posterior del niño/a. En esta teoría diferenciamos tres fases o estadios, el impulsivo-emocional (0-1 año), el        sensoriomotor-proyectivo (1-3 años) y el estadio del personalismo (3-6 años).

 Freud desarrolló una teoría a la cual hoy en día conocemos como teoría psicosexual. Dicha teoría se centra en la importancia de las experiencias tempranas, es decir los vínculos afectivos con la madre o la persona de apego, lo cual afectará en la evolución afectiva posterior y el desarrollo del carácter de las personas. Esta teoría está incluida dentro de la teoría de la personalidad la cual está integrada por tres ámbitos, el ELLO (instintos primarios), el YO (mecanismos de defensa) y el SUPERYO (son las normas y la conciencia moral).

 Bandura en su teoría del aprendizaje social explicaba que los niños/as aprenden observando a los modelos modernos de los cuales está rodeado, lo que se denominó como aprendizaje vicario o por observación/modelado. Por lo cual si lo relacionamos con nuestro tema, se explicaría que si el entorno social del niño/a favorece la libre expresión de sentimientos, ideas y emocione, al niño le será más sencillo desarrollarse de manera óptima en la inteligencia emocional.

 Bowlby en su teoría etológico-instintual (teoría del apego), destaca la necesidad de establecer vínculos afectivos a través de los cuales se establece con independencia la satisfacción de las necesidades.

 Schaffer  explica con su teoría del impulso secundario, que los vínculos afectivos con la persona de apego surgen posteriormente a la satisfacción de las necesidades básicas.

 

Entre los autores que remarcan la importancia de la inteligencia emocional y que centran en ella sus teorías, encontramos a Daniel Goleman, Salovey y Mayer.

Salovey y Mayer fueron los primeros en establecer una serie de pautas las cuales deberían ser fundamentales para la educación y desarrollo integral lo que le serviría más tarde a Goleman para introducir la definición de inteligencia emocional en su teoría.  Para ellos no solo se debía de tener en cuenta los resultados académicos, es decir no solo la inteligencia logico-matemática y la lecto-escritura, sino también una serie de inteligencias que posteriormente fueron denominadas como inteligencias múltiples, dentro de las cuales se encuentra, la inteligencia emocional. Según estos dos psicólogos, para que se dé una inteligencia emocional, son necesarios tres aspectos; la inteligencia intrapersonal, la inteligencia interpersonal y el cociente intelectual.

Daniel Goleman fue el pionero en definir la idea de inteligencia emocional y lo hizo con este concepto: “Inteligencia emocional es el conjunto de capacidades, competencias y habilidades no cognitivas que influyen en la habilidad propia de tener éxito a la hora de afrontar las demandas y presiones del medio ambiente y que implican emociones.” Goleman considera que la inteligencia emocional está dividida en cinco etapas las cuales son:

  1. Conocer las propias emociones. Esto es, tener conciencia de las propias emociones, reconocer un sentimiento en el momento que ocurre.
  2. Manejar las emociones y los sentimientos a fin de que se expresen de forma apropiada fundamentando así la toma de conciencia de las propias emociones.
  3. Motivarse a sí mismo. Encaminar las emociones y la motivación consecuente, hacía el logro de objetivos es esencial para prestar atención, automotivarse, manejarse y realizar actividades creativas. El autocontrol emocional conlleva a demorar gratificaciones y dominar la impulsividad. Las personas que poseen estas capacidades, tienden a ser productivas y efectivas.
  4. Reconocer las emociones de los demás. Esto es la empatía, se basa en el conocimiento de las propias emociones para lograr entender mejor las de los demás, es el fundamento del altruismo.
  5. Establecer relaciones. La base de esta etapa es la habilidad de manejar sus propias emociones para establecer buenas relaciones con los demás. Lo que viene a decir que las perdonas que tienen competencia social y que dominan dichas habilidades son capaces de interactuar de forma suave y efectiva con los demás. En la escuela infantil es decir, en los primeros años de vida, la inteligencia emocional va a consistir en el reconocimiento y nombramiento de sus emociones, sentimientos e ideas que les condicionará su modo de actuar. También se comenzará a trabajar la empatía con su entorno más cercano en la escuela, los compañeros/as. Para ello Daniel Goleman describió varios conceptos entre los cuales encontramos el autoconocimiento emocional. Este concepto de autoconocimiento emocional, va a estar directamente relacionado con nuestro trabajo de la inteligencia emocional en nuestro proyecto, lo cual significa que es muy importante conocer la manera en el que el ánimo de cada niño/a influye en su comportamiento.
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